Comenzamos la última fila de nuestra manta, le toca a Boh es el enorme bebé que, al principio, vive protegido y mimado en su habitación. Su curiosidad y torpeza lo convierten en un personaje divertido y entrañable dentro de la historia.


Al tejer este personaje, me di cuenta de que no reflejaba exactamente el patrón original, pero no podía faltar en la manta. Aunque el resultado no fue perfecto, decidí colocarlo en una esquina, donde aporta su propio encanto. A veces, los pequeños “errores” se convierten en detalles únicos que dan carácter y vida a la manta, haciendo que cada cuadro cuente su propia historia.
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